Los Esse Ejja, que forman parte del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II), este fin de semana enviaron un pronunciamiento a EL DEBER, luego de que varios dirigentes de esa nación hubieran firmado un convenio con Kailasa, por arrendamiento de tierras durante mil años.
A través del documento, aseguraron que fueron sorprendidos, presionados y manipulados por este grupo, que actuó de mala fe, presentándose con un discurso engañoso y confuso, aprovechándose de su hospitalidad y buena fe como pueblo.
«Lamentablemente, algunos de nuestros representantes, suscribieron un documento que jamás debió existir, bajo el ofrecimiento de apoyos económicos y supuestos acuerdos de cooperación que no tenían base legal ni legitimidad. Lo hicieron desde una posición de vulnerabilidad, ante una propuesta que no se comprendía del todo, y en un contexto donde la necesidad material fue utilizada como herramienta de presión», dice el documento.
Con el pronunciamiento, dejan claro que quieren dejar absolutamente claro que la nación Ese Ejja no ha entregado, ni entregará jamás un solo centímetro de su territorio a intereses externos, menos aún a grupos de dudosa procedencia como Kailasa.
«Nuestro territorio es sagrado, por lo que no está en venta ni en alquiler. En ese sentido, nos adherimos de manera íntegra al pronunciamiento emitido por la dirigencia del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II), del cual somos parte indivisible junto a nuestras hermanas y hermanos Tacanas y Cavineños. Rechazamos absolutamente cualquier convenio firmado con Kailasa y exigimos su completa nulidad, además de declararlos como personas no gratas en el territorio, por atentar contra la Constitución Política del Estado, contra las normas que rigen nuestras Tierras Comunitarias de Origen (TCO), y contra los principios fundamentales de nuestro Estatuto Orgánico Territorial», dejaron por escrito.
Al mismo tiempo, expresaron su profunda preocupación por la campaña de estigmatización que ha surgido a partir de este hecho contra su pueblo y contra el movimiento indígena en general. «Observamos con indignación cómo algunos sectores, lejos de entender la gravedad de esta manipulación externa, han comenzado a atacar la legitimidad de las naciones indígenas, a poner en duda nuestra capacidad de autogobierno y a utilizar este caso como excusa para cuestionar la existencia misma de nuestras TCO y de los territorios indígenas», dice uno de los puntos.
Además, rechazamos todo intento de desprestigiar al movimiento indígena y recordaron que este hecho aislado no puede ni debe ser usado para debilitar las conquistas históricas que los pueblos indígenas han logrado con esfuerzo, unidad y resistencia.
«El error no es del indígena que firma en buena fe, sino de quienes mienten, manipulan y buscan lucrar con nuestros derechos. La nación Ese Ejja sigue firme en la defensa del territorio, de nuestra autonomía y de nuestra dignidad como pueblo. Asumimos esta experiencia con responsabilidad, como una lección para reforzar nuestras formas propias de consulta, control interno y protección territorial, y llamamos a nuestras comunidades, a nuestras autoridades y a nuestras organizaciones aliadas a cerrar filas frente a cualquier intento de división, fraude o avasallamiento», finalizaron.